RESOLUCIÓN ALTERNATIVA DE CONFLICTOS

La mediación familiar: un camino hacia la solución de conflictos


Desde el 2004, el Ministerio Público de la Defensa implementa la Resolución Alternativa de Conflictos como una forma flexible de resolución de problemas, que permite a las partes en disputa una solución previa a lo que hubiera constituido un litigio. La Mediación ofrece a las partes una oportunidad de ganar una mayor comprensión de su conflicto, y limitar el coste (tanto en tiempo como en dinero) que implica un procedimiento legal completo.

Como forma de mejorar el sistema de justicia, en diferentes países y con diversas modalidades, se van incorporando mecanismos que resultan apropiados para la resolución de determinadas situaciones conflictivas. Estos se caracterizan por la informalidad, un menor costo de tiempo y dinero, y un aumento en la satisfacción de los involucrados, más allá de traer aparejado un descongestionamiento de los Tribunales que pueden dedicarse a aquéllas causas que verdaderamente requieren de una decisión judicial, ya sea por la materia de que se trata, las particularidades del caso o simplemente la voluntad de los interesados.

En nuestro país, el proceso de introducción de la Mediación se ha iniciado hace más de quince años en materia civil, con diversas experiencias piloto que posteriormente fueron reguladas a través de las legislaciones tanto nacional como provinciales.

Desde el punto de vista jurídico, la Justicia Retributiva vendría a ser el sistema tradicional donde el Estado ha expropiado los conflictos a los particulares, dirigiendo toda su atención a la persecución y sanción del autor del hecho, reemplazando a la víctima real y concreta por otra abstracta y simbólica, representada por la comunidad institucionalizada. En cambio, la Justicia Restaurativa constituye un nuevo paradigma en la forma de enfrentar el conflicto: lo concibe como un aprieto entre personas, centrándose más en la reparación que en la punición.

En este aspecto, la Mediación como método de resolución de conflictos cobra más fuerza en atención al conflicto familiar. La Mediación Familiar es un instrumento de solución y acuerdos en los conflictos familiares, persigue la recomposición y preservación de su unidad, minimizando los efectos negativos de su ruptura.

El Centro de Mediación Familiar, que funciona en nuestro ministerio, se presenta como un servicio público de Defensa y Acceso a la Justicia,  conforme a las necesidades surgidas desde la atención diaria al público y adecuada a la normativa orgánica ley provincial Nº 5825 en la cual establece una actuación extrajudicial en defensa del interés de los menores, y en el marco Constitucional Provincial en el art. 144-SISTEMA JUDICIAL que exige la implementación de los Métodos Alternativos de Resolución Alternativa de Conflictos.

En nuestro labor cotidiano como Defensoría General, la mediación se presenta como una solución para los casos de crisis familiares: vínculos matrimoniales o convivientes, división de bienes materiales adquiridos durante la convivencia por la pareja y ante la separación se deben adjudicar entre las parte siempre y cuando estén involucrados vínculos de parentesco por afinidad o consanguinidad,  fijar cuota alimentaria o acordar un régimen de contacto, tenencia compartidas, cuidados personales, impedimento de visita, incumplimientos de cuotas, incidentes de convivencia de padres con sus hijos con problemas de conducta por consumos a sustancias. Como así también casos de adultos mayores en situación de abandono.

La mediación es un método que permite la resolución de conflictos de manera pacífica, a través del diálogo entre las partes, donde el mediador como tercero neutral las acompaña para que ellas mismas, como protagonistas, encuentren las soluciones más beneficiosas

A diferencia de un Juez, o un árbitro cuyas decisiones obligan a las partes, e implican que una parte gana y la otra pierde, la mediación busca obtener una solución válida para ambas partes.

 ¿Cómo funciona?

Las audiencias son presenciales y personales de todos los integrantes del conflicto, aunque también se realizan audiencias puentes cuando es solicitado por una de las partes debiendo realizarse en dos espacios diferentes.

En la sesión de Mediación, todas las partes comparten su punto de vista. El mediador hace preguntas a fin de asegurar un entendimiento claro de todas las cuestiones relevantes para las partes, de sus intereses, y posiciones.

El mediador, no actúa como abogado de ninguna de las partes, tampoco evalúa o juzga las cuestiones que se tratan en el proceso. El mediador asiste a los mediados para crear y evaluar opciones a fin de resolver el conflicto. Cuando las partes alcanzan un acuerdo, los extremos de éste son revisados, reflejados por escrito, y firmados por todas las partes.

Al concluir la Mediación, se firma un Acta acuerdo con el compromiso de las partes de cumplir los puntos establecidos durante el proceso de mediación. En caso de que no se haya podido llegar a un acuerdo, se realiza un Acta de Cierre de la No Voluntad de las partes.

Es esencial el concepto de “consentimiento informado”. En tanto en cuanto los participantes entienden la naturaleza de un proceso de mediación, y, efectivamente consienten en participar en el proceso descrito, la mediación se convierte en posible y apropiada para sus fines. En este sentido, antes de empezar el proceso de Mediación se labra un Acta de Aceptación de Mediación para dejar por escrito el consentimiento de las partes.

La mediación debe ser voluntaria y colaborativa, puesto que ningún participante en Mediación puede imponer nada a nadie, todos están motivados para resolver los problemas y alcanzar los mejores acuerdos.

 El mediador tiene la responsabilidad de asistir a cada mediado y no puede favorecer los intereses de uno frente a los del otro, ni puede favorecer un resultado específico de la Mediación. Su mediador está éticamente obligado a reconocer cualquier desviación sustancial en el tratamiento de los aspectos del conflicto. El papel del mediador es asegurar que las partes alcanzan acuerdos de manera voluntaria, libre, e informada, y nunca como consecuencia de coerción o intimidación.

Sobre la base de una participación activa en la resolución voluntaria del conflicto que conduce a las partes a una Mediación, el nivel de satisfacción de los participantes en ésta, y el grado de implicación y compromiso para mantener y cumplir los acuerdos alcanzados, ha demostrado ser notablemente superior en comparación con otras opciones relacionadas con la reclamación de los intereses de las partes en conflicto en vía judicial. El índice actual de aceptación del acuerdo es 80%, y su cumplimento sin necesidad de acción judicial.

Para más información, usted puede acercarse a las oficinas de la Defensoría General por la mañana en el Edificio Federación, tercer piso. O por la tarde en  calle San Nicolás de Bari 823, por mesa de entradas se le realiza el asesoramiento y admisión. Cabe aclarar que solo se atiende público o demanda espontanea ya que la derivación de la justicia todavía no existe legislación.